sábado, 17 de diciembre de 2016

¿Y tú me preguntas?

Si callo, escuchas,
si hablo, ayudas.
Me haces decir más,
me vienes y me das,
me escribes versos en los dedos,
me llenas de tinta
sin saberlo,
me describes, me recubres,
me escondes y descubres,
me despistas, me seduces,
me lloras en la negrura
y, como a Bécquer,
¿me preguntas?
Me vistes
de vida entera,
escapas
entre espacios y letras,
y cuando huyes, muero,
pero cuando apareces...
...bueno...
siempre retornas
con tu alegría,
respirando esencias
de despedida,
y, la muerte,
hasta de vivir se olvida.
Si callo, escuchas,
si hablo, ayudas.
Me haces decir más,
me vienes y me das,
eres alma en la palabra,
eres viento entre las ramas,
eres sexo, amor,
eres ternura, eres pasión.
Eres tú
quien me exige aún ser más,
quien dice sin pronunciar,
quien recoge mis suspiros
y, cuando mis miedos vencieron,
aguantaste mi pluma
y libraste mis luchas.
Eres la rabia que me condena
y el tesón que me conduce,
eres los pasos del camino
y la ventana en mi presidio.
Eres tú, ¿y aún preguntas?

Dolido

Hoy duele tenerte en mis ojos
y no en mis manos,
tenerte en mi mente
y no en mis labios,
tenerte en mi alma
y no en mi espacio.
Hoy duele sentir
que te has marchado
aunque sólo estás
a un par de pasos.

viernes, 11 de noviembre de 2016

No más.

Ya no queda más llanto a esos ojos tiernos,
ya no cuenta las bombas con sus deditos,
ya no llama a su madre cuando no hay sueño,
ya no tiene ni hambre, ni frío, ni miedo.

Y, los hombres de paz, mandan infiernos,
hablando de guerra como de cuentos,
se cierran carteras, se firman secretos
acuerdos de armas que borren recuerdos.

Ya no hay juegos de niños, solo hay escombros,
ya no hay luz en su cara, solo hay escombros,
ya no hay risa en su voz, solo hay escombros,
ya no hay vida en su cuerpo, solo hay escombros.

El sustituto.

Hoy he sentido el dulce cosquilleo de tus dedos, deslizándose, con deliciosa cautela, sobre cada milímetro de mi piel.

No recuerdo cuándo estuvimos juntos por última vez, pero no olvido el dulce olor de tu cuerpo, el calor de tu respiración sobre mi, ni el color de las sabanas bajo la tímida luz de la extraña lámpara de tu mesita.

Es cierto que, a pesar de coincidir varias veces al día, no habías vuelto a prestarme atención desde aquella noche en que diste por concluida nuestra relación, apartándome de ti sin explicaciones, sin un motivo real, solo porque creíste que yo le había puesto un final a aquella historia. ¿Acaso crees que, después de tantas noches, entregado a ti en cuerpo y alma, podía desear que lo nuestro terminase?

Hoy has vuelto a fijarte en mí, me has rozado, me has acariciado, me has vuelto a desear y me has llevado a tu cuarto, a pesar de todo y a pesar de todos.

¿Tan poco significó lo nuestro para ti que, ahora, sin el menor aprecio, me has tirado al suelo y me utilizas para calzar la mesita en la que reposa la lámpara junto con un nuevo libro?

Cada día

Hoy
he escuchado tu voz en el silencio,
he saboreado tus besos en la brisa
y he disfrutado tu esencia en el tiempo.
Hoy,
instante efímero y eterno,
minúsculo, ingente e infinito,
he vuelto a vivir en el olvido
para no perder allí ningún recuerdo.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Tinta sin voz

Llora, tinta negra
que empapas de duelo mis venas,
llora la sangre de mis ecos
y el clamor de mis silencios,
llora la rabia que me condena
y el hastío que te ha creado,
llora mar y llora eterna
y describe lo que mis labios
ya no cuentan.
Llora rosas de espinas cargadas
y que tu sal limpie la herida
de aquellos años
que, en sus pupilas,
estallaron en mil voces
de despedida.
Llora, tinta azabache
que me consumes entre recuerdos,
llora la voz de aquellos días,
llora el rubor de un cielo occiso
y el sabor de un beso eterno.
Llora paisajes de veinte otoños
y sus inviernos y primaveras
y guarda para mí los veranos
que, con sus brisas,
haré un sudario
para dormirme ya sin sueños.
Llora, tinta oscura,
endemoniada tinta mala, mala tinta,
que envenenas mi cordura
y provocas mi tormento,
llora tú,
llora mis ganas,
yo ya no tengo palabras.

martes, 21 de junio de 2016

Carta de agradecimiento

Estimada empresa X,

Quisiera agradecer su respuesta, tanto por la diligencia como por la cortesía y amabilidad de sus palabras, y expresarle mi sorpresa al recibir una oferta como la que me comunican en ella.

Entiendo que han sopesado muchas cuestiones y han valorado en profundidad mis capacidades y habilidades, así como mi amplia trayectoria profesional y mis estudios, los académicos y los extra curriculares.

Sin embargo, llegados a este punto, me veo en la obligación de rechazar, tajantemente, su oferta de "no incorporación" al puesto de trabajo para el que me he postulado recientemente, por varias razones que paso a definir a continuación.

En primer lugar, creo que queda probada mi experiencia en el campo requerido; si han prestado atención detallada a mi hoja de vida, pueden apreciar mis logros formativos y mis éxitos profesionales. También, en el currículo visual, pueden apreciar mis habilidades informáticas y mi capacidad de síntesis y esquematización.

En segundo lugar, mis habilidades comunicativas han quedado patentes en las entrevistas personales que he tenido el privilegio de mantener durante este proceso. Empatía, escucha activa, asertividad y otras muchas habilidades, imprescindibles en el campo de la negociación, completan mi perfil y me sitúan en buena posición.

En tercer lugar, y no menos importante, es posible que su conocimiento de los procesos de reclutamiento sea extenso, pero mis amplios estudios y mi experiencia en la recepción de candidaturas rechazadas me hacen buen conocedor de este tema en concreto y me cualifican, con grado, en dicha materia.

Por todo ello, entendiendo que necesitan, con urgencia, una solución que les ayude en este proceso y, además, conlleve un crecimiento sostenible a su empresa, tengo el deber de no aceptar su negativa a mi contratación.

Por las razones argumentaras y por la trascendencia del hecho señalado, sabiendo de sus necesidades y de su desafortunada situación, comprendo el terrible malentendido y acepto, de antemano, sus disculpas, así como les hago saber mi decisión y mi firme propósito de desatascar y enmendar este y futuros acontecimientos de similar o mayor relevancia.

Así, dejo constancia de que, el próximo 1 de julio del año en curso, fecha en la que precisan realizar la contratación, me incorporaré a mi puesto de trabajo en su empresa y dedicaré todos mis recursos a la tarea que me ha sido encomendada.

Sin otro particular, me despido hasta nuestra próxima reunión.

Atentamente,

Rodrigo Herranz Serrano.

La foto de tu vida

A lo largo de mi  experiencia, tanto personal como profesional, me he visto en situaciones de difícil interpretación, ya que, a pesar de no haber estudiado ninguna carrera de psicología, ni tener estudios en la materia, muchas personas se han acercado a mí con la intención de obtener alguna clase de apoyo o consejo.

No suelo ser buen consejero, ya que quien aconseja puede obrar con poco juicio, movido por su propia vivencia de un suceso similar o por un desconocimiento profundo del tema, lo que lleva directamente a realizar consejos para "cobayas", en los que el resultado final puede ser digno de un estudio científico.

La suerte tampoco apoya a los injustos, ni a los que, una vez errado el consejo, modifican su criterio para acercarse a un postulado más acorde con la nueva situación que ellos mismos han desencadenado.

Ahora bien, teniendo esto en consideración, he llegado a ver y mostrar la vida, a quien me pide unas palabras, como la conexión de tres bloques fundamentales, pilares de sustento en los que todo lo demás se asienta, como los cimientos de cualquier edificio, por grande o pequeño que sea.

No obstante, en el mundo de la crisis y la burbuja inmobiliaria, me he dado cuenta de que hablar de construir un edificio puede estar penalizado, demasiados edificios vacíos en el paisaje urbano me han demostrado que las personas podemos llegar a estar vacías, así que, desde mi punto de vista, prefiero hablar de "la foto de tu vida".

Todo el mundo desea ser visto lo mejor posible, guapo o guapa, alegre, feliz, lleno de energía, positivo, en definitiva, pleno. Para esto es necesario salir lo mejor posible en "esa foto" de la que hablo, la de tu propia vida, la que reproduce la instantánea, a modo de las ya famosas "auto fotos" que tanto pululan por las redes.

Ahora bien, si queremos una buena foto, una en la que se muestre nuestra vida y nuestro entorno, deberemos de olvidarnos del "palo" o de estirar el brazo hasta límites insospechados, y plantearnos, por un momento, ser profesionales de la fotografía.

Una foto profesional, además de la cámara y los años de aprendizaje y experiencia, tiene algo fundamental: un trípode.

Si pones una cámara sobre un trípode, la foto sale completamente nítida,misión movimientos extraños o zonas borrosas, sin embargo, si a ese trípode le falla una de las patas, ¿qué podemos hacer?, ¿cómo realizar la foto?

Aún es sencillo, si lo pensamos un poco, podemos sujetar la pata con una mano, así, aunque la foto no salga perfecta, tal vez algo movida, y nuestra cara esté pegada a la cámara, ocultando parte del paisaje, lograríamos hacer una instantánea más o menos decente, no perfecta, pero tenemos la foto.

Así es con las tres partes en las que se puede dividir la vida: lo familiar/social, lo laboral y lo económico.

Cuando una de éstas patas se desestabiliza, la posibilidad de tener una foto aceptable aún existe. Cierto es que habrá que tener calma, pulso y ganas de hacer la foto, y mucha fuerza para lograr recuperar la pata estropeada, pero todo es posible, y, poco a poco, encontramos los medios para recuperarnos del todo.

Ahora bien, sigamos con la cámara sobre el trípode, recordemos que una pata falló y tenemos la cara frente al objetivo, una mano sujetando para nivelar y la otra en el disparador. En este momento se escucha un chasquido y otra de las patas falla.

¿Ahora puedes hacer la foto? ¿Cómo vas a sujetar las dos patas y dar al pulsador? Bueno, afortunadamente existen las cámaras con disparo temporizado, pero no es el caso, ahora hay un verdadero problema, no sólo porque la reparación puede ser costosa, sino porque ni siquiera tienes la "foto" que puede ayudarte a ver qué te está sucediendo.

Aquí es donde empiezo mi apoyo, mi asesoramiento y pongo en práctica todas mis destrezas, incluso cuando ya han fallado las tres patas se puede dar un giro a la situación y devolver a la normalidad un caos de oscuras e intrincadas salidas.

Si alguien viene y me pide ayuda, yo le hago una foto para que vea cómo está tratando de hacerse un "selfie" y, una vez que se ven retratados, comienzan a trabajar para recuperarse.

Yo, ahora, procuro hacerme fotos teniendo un espejo cerca para ver si mi posición es normal o tengo demasiadas patas desestabilizadas.

viernes, 17 de junio de 2016

La buena estrella

Recientemente, tanto es así que apenas han pasado unas horas, he tenido el privilegio de formar parte de un proceso de selección para una importante empresa del sector de la automoción, de la cual no diré el nombre para no apuntar a ninguna estrella.
Debo decir que el proceso se ha realizado en base a una oferta publicada en un portal de búsqueda de empleo, tratando de no dar visualización a la empresa ofertante, con el fin de evitar fisgones y oportunistas, y no dando signos de salarios, para no despertar ansias económicas.
La oferta explicaba el trabajo a realizar y los requisitos a cumplir y, tal y como entendí, mi candidatura cubría dichos requerimientos; además, y para ser sincero, me pareció un proyecto tremendamente interesante, aún sin saber las contraprestaciones que conllevaría dicha labor.
De un gran número de candidaturas, más de veinte, más de cincuenta y más, incluso, de ciento cincuenta, la primera criba, la curricular, determinó que mi perfil, así como el de otros cinco postulantes, entrara a formar parte de la criba presencial, definida en dos entrevistas con la parte directiva de la empresa.
Hasta aquí todo parecía bonito, casi diría idílico e, incluso, utópico, sin embargo, mi sorpresa llegó el día de la primera entrevista, hoy hace diez días.
Llamaremos "Sr.Javier" a mi entrevistador, él conoce su nombre y yo no voy a olvidarlo, y diremos solamente una cosa sobre su forma de ser: antes de sentarse en la silla de su oficina, después de indicarme mi asiento, me ofreció algo de beber.
¿Acaso no os ha sorprendido?, ¿cuándo fue la última vez que os trataron con tanta cortesía? A mí me entraron más ganas de formar parte de un proyecto en el que las personas somos personas.
Al despedirse, después de hablar largo rato de mi experiencia y de la suya, me explicó que alguien me llamaría para pasar a la entrevista con el máximo responsable, que estaba de vacaciones, pero se reincorporaba en una semana.
Un apretón de manos cerró una entrevista redonda, al menos eso es lo que puedo deciros de la labor de este gran profesional.
Tranquilo, aunque expectante, permití que el paso de los días acercase la fecha en la que debía recibir un telefonazo para concertar la segunda reunión.
Ayer recibí una llamada, la que me daba la cita de la segunda entrevista, con el Sr. Luis, para el día siguiente. La hora me la dejaron poner a mí, por la mañana, a las 10:00.
Hoy he acudido con 3 minutos de adelanto, lo suficiente para preguntar por él y no llegar tarde a su oficina.
El mismo Sr. Luis me ha atendido y me ha pedido que le diese esos dos minutos, del margen en el que habíamos acordado vernos, para finalizar unas gestiones. Con exquisita puntualidad, concluyó en el tiempo solicitado y me vino a buscar para llevarme al lugar de la entrevista: su oficina.
Una broma perfectamente acertada, para romper el hielo, me dijo más de él que un simple apretón.
Bromeó haciendo referencia directa a uno de mis escritos del blog, uno en el que aludía a la falta de puntualidad de un directivo de una empresa, en otro proceso de selección, y su nota de humor fue decirme que no quería hacerme perder los ocho minutos que aquel gerente me hizo esperar, en una sala a oscuras.
Lejos de ocultarlo, el responsable de esta empresa, haciendo las labores de captación, me confirmó que había dedicado parte de su tiempo a investigar sobre los candidatos; no se limitó a ojear u hojear los perfiles o los currículos de sus posibles nuevas incorporaciones, hizo una verdadera labor de profundización, algo que, desde mi perspectiva, lejos de intimidarme, me dio una tremenda sensación de respeto y seguridad y, como no podía ser de otro modo, me hizo apreciar aún más a la empresa representada en este proceso.
De la entrevista he salido igual que entré, cómodo y tranquilo, no por creer que el puesto va a ser mío, sino por entender que quien logre entrar en este gran equipo, magníficamente reflejado en estas dos personas, lo hará por tener un interior pleno, no sólo una trayectoria acertada.
Creo que decir las cosas malas es fácil, decir las buenas parece no ser tan interesante; a pesar de todo, circunstancias como las que he relatado merecen la pena airear, incluso con nombre y apellido, sin embargo, no quiero ser yo quien apunte al cielo y re descubra una constelación llena de brillantes estrellas, así que sólo haré cierta referencia a una de ellas, capaz de crear equipos que funcionan tanto en tierra, como en aire, como en agua, y esto se debe, tal vez, a que, según dicen, esa es la esencia en la creación de sus motores y, por tanto, su seña de identidad.
Gracias, Sr. Javier y Sr. Luis, por una experiencia distinta y por un trato inmejorable.

miércoles, 15 de junio de 2016

Esperando

Aquí estoy, recostado en la orilla de una hermosa y desconocida playa, con el sol de un amanecer rosado acariciando mis pensamientos y el rumor rítmico del oleaje meciendo mis sentidos.

Frente a mí se extiende un infinito mar de dudas en el que ya me he sumergido antes, bañándome en sus aguas de incertidumbres profundas y de miedos insondables, dejándome arrastrar por la melancólica llamada de unas sirenas imaginadas y perdiendo la cordura en un deambular caótico a la deriva.

Recuerdo haber venido de aquel horizonte, ahora sereno y despejado, y recuerdo también haberlo visto llegar a mí sin previo aviso, cargado de relámpagos y centellas, bramando toda clase de violentas explosiones y llenando mi razón de oscuras embestidas y remolinos que trataron de hundir mi destino.

Aquí estoy, detenido en un instante de paz, escuchando el canto de las hambrientas gaviotas que galopan los cielos en busca de su libertad, esperando a los pies de mi tiempo, tratando de comprender si he llegado al final del camino o todo ha de volver a empezar con otro viaje, a través de otros mares y sus tempestades, hasta llegar a otra orilla en la que descansar, mientras un sol sonrosado quiera volver a madrugar.

De pronto las gaviotas se han callado.

Entre los huecos de silencio que dejan las olas, oigo unos pasos amortiguados por la arena. Alguien se acerca, despacio, sin ninguna prisa, casi parece que no me ha visto.

Cada vez oigo más cerca el sonido de esos pies que caminan absortos en sus propios pensamientos, mostrando una completa indiferencia hacia todo lo que les rodea. La arena suena y empieza a vibrar con cada nuevo instante en el que mi quietud se ha de encontrar con su camino pero, en el último momento, advierto que su rumbo no ha de llegar a mí.

Pasa a mi lado sin inmutar su compás y sigue su marcha. Tal vez no sabía que me buscaba y por eso me ha dejado marchar.

Aquí estoy, dejando que me abrace la marea y se lleve mi tiempo, en su regazo, para hacer, de mi sino, un eterno devenir en busca de unos ojos que decidan parar sus pies y sacarme de este silencio embotellado.

lunes, 6 de junio de 2016

¿Cuándo hemos olvidado nuestra esencia?

Hay momentos para todo, incluso para claudicar ante una decisión que puede perjudicarnos, sin embargo, corriendo los tiempos que corren, lo que me preocupa es que parece que nuestra esencia, nuestras victorias pasadas, nuestro empuje y nuestra determinación han pasado a mejor vida, o, dicho de otro modo, se han sumergido en un mar de dudas, miedos, vergüenzas y desesperaciones; tanto es así que nuestra vida ya no es nuestra, nuestras decisiones son fruto de cubrir una "responsabilidad social" que penetra hasta nuestra médula, haciendo que una respuesta distinta a la "exigida" pase por simple locura, prepotencia o cualquier otra denominación que apague cualquier atisbo de inteligencia individual.
Hay momentos para todo, sí, menos para dejar de ser nosotros mismos, de valorar nuestra trayectoria, nuestra resolución, nuestras habilidades y nuestras debilidades, las cuales conforman un todo, lleno de suficiente potencial como para dedicarnos una sonrisa cada mañana, ante el espejo.

"ADIÓS"- rezaba una nota en la puerta de la nevera.

Hay momentos para todo y, sin ir más lejos, aquel había sido uno de ellos.

Tal vez no fue un momento bueno, uno oportuno, sino, simplemente, había sido uno de esos momentos que nadie se espera, una de esas decisiones que rompen la monotonía de una desquiciante vida vulgar, en un edificio situado en un barrio vulgar, lleno de personas vulgares, entre las que se encontraba su marido, quien, ahora, prestaba declaración a la policía, siete pisos por encima de un cadaver aplastado contra la acera.

jueves, 2 de junio de 2016

¿Qué cojones he hecho?

Al colgar mi smartphone, sólo podía articular una pregunta.

El pasado martes, 31 de mayo de 2016, recibí una llamada telefónica a las 12:40 p.m.

Después de pasar dos cribas, en un proceso de selección para el puesto de jefe de equipo comercial, me habían citado, a las 10:00 a.m. para la entrevista final, con el propio gerente de la empresa, a quien acompañaba la responsable de RRHH con quien ya había tenido ocasión de defenderme en la anterior cita.

Como es lógico, llegué puntual, y como es habitual en mí, con 3 minutos de adelanto para evitar cualquier mala impresión. Tuve que esperar 8 minutos hasta que me vinieron a buscar y encendieron la luz de la sala en la que esperaba.

Duchado, afeitado, peinado y con un traje apropiado, pues la ocasión así lo requería, me presenté portando, en mi maletín, un proyecto en PowerPoint, copia impresa en papel y copia abierta en el Ipad, para dar un punto más a mi intervención, en el que desarrollaba mi idea sobre la selección, creación y formación y el seguimiento y motivación de un equipo comercial.

El pasado martes, 31 de mayo de 2016, me llamaron para indicarme que querían contar conmigo para ese nuevo proyecto.

Sin entrar en detalles, solamente diré que les gusté desde el principio; mi curriculum encajaba perfectamente en las necesidades de su empresa, tanto para desarrollarme en el departamento de telecomunicaciones, como para tomar el control del nuevo proyecto, dedicado a la seguridad, en el que querían sumergirse para ampliar negocio; mi sinceridad les agradó, así como mi entusiasmo por el aprendizaje y la mejora continua y mis habilidades comunicativas.

Sin embargo, a pesar de todos mis esfuerzos, a pesar de toda la valía que decían haber visto en mí, a pesar de toda su confianza en el nuevo proyecto, tomaron la decisión de ofrecerme un contrato a media jornada, durante tres meses, para evaluar mi trabajo, contratado a través de una E.T.T., para una posterior incorporación a plantilla pasado el periodo mencionado.

Mi cabeza trató de trasladar esa información al proyecto que debía afrontar; intenté hacerme un rápido croquis de cómo podía ejecutar mi labor teniendo solamente 4 horas de trabajo al día y no pude.

Antes de empezar ya me flaqueaban las piernas, pero no por cansancio, sino por la impotencia de tratar de gestionar, en condiciones normales, ya no digo óptimas, un equipo de ventas, en tan poco tiempo.

Lo que se me había antojado un sueño, un empleo estable, con trayectoria y posibilidades reales de mejora, se convirtió en un quebradero de cabeza.

Ayudar a una empresa a desarrollarse en un nuevo sector, tener la oportunidad de seleccionar y formar a un grupo de personas, crear un equipo, motivar y apoyar para dar respuesta a nuestras necesidades individuales, combinando esfuerzos, para alcanzar los mejores éxitos de la empresa, formar en profundidad a mis compañeros para, tras lograr una expansión territorial, crear nuevos equipos, gestionados por quienes me habrían acompañado desde el comienzo, etc., todo ello, bajo la premisa de una contratación difusa, con un horario reducido en lo que a salario se refiere, pues, a la hora de ejecutar el puesto me exigiría a mí mismo 8, 9 o 10 horas diarias.

Siendo así, ¿por qué motivo me siento tan mal varios días después?


El pasado martes, 31 de mayo de 2016, rechacé una oferta de trabajo.

miércoles, 1 de junio de 2016

Marea de nana

Ellas y ellos,
pequeñas y pequeños pobladores de los sueños,
que creyeron en sus risas,
que siguieron, sin preguntas,
los pasos de sus mayores,
que perdieron sus anhelos, sus muñecos y sus juegos.
Ellas y ellos
buscaron el abrazo de un futuro
para olvidar su pasado,
a manos de los héroes de sus vidas
y de sus muertes verdugos.
Ellas y ellos,
enrolando sus angustias hacinadas
en balsas con destino a la deriva,
ahora se hunden en profundo oscuro
y ni un alma, ya,
verá un nuevo día.

viernes, 13 de mayo de 2016

...ni sé.

El aire húmedo de la mañana se ha llevado el murmullo de las mariposas y el trino de las avecillas y, en su lugar, ha dejado el desgarrador silencio de la desolación, diluido en un vaivén de lágrimas y trazos heridos.
El alba llega al bosque pero no la vida.
Las verdes copas de los frondosos árboles de ayer, que jugaban a acariciar la brisa con sus hojas, que cantaban al sol sus travesuras y escuchaban a la luna su canción de cuna, hoy yacen esparcidas sobre el suelo, y sus erguidos troncos, en nostálgica procesión, elevan, al cielo gris y esquivo, su plañida miseria, sin risa, sin canto y sin nada.
El bosque muere, o quizás se durmió soñando con estar vivo.
El agua mansa que una vez fue su alma, su madre, su amante y su hermana, recoge el dolor del tiempo derretido y refleja, en su quietud solemne, la tenue luz de unas sombras que no existen.
El bosque se ha perdido entre el tiempo.
Ayer, el bosque no era bosque, era vida, era alegría, era dolor, melancolía, verde fértil y dorados, brillos plata y ruidos claros. Ayer el bosque pronunciaba mis latidos con sus labios.
Esto era ayer, hoy ni sé.

(inspirada en una obra de +Yolanda Pascual)

jueves, 5 de mayo de 2016

Maldito

Maldito juego de máscaras en el que se ha convertido el mundo, donde quien eres no depende de tu existencia sino de tu apariencia, donde tu nombre ha pasado a mejor vida y, cosas de la informática, puedes cambiar de sexo, religión, estado y todo lo que se te antoje, con el único fin de envolver, en seductora nocturnidad, tus esencias, tus valores y tus verdades.
Maldito dominio de las masas sedientas de sangre y despojos, maldito mar de furias y reproches de desconocidos, donde es tan sencillo defenestrar como malinterpretar, donde las vergüenzas se exhiben con alegóricos panfletos en busca de una paz mental que no llega ni a base de opiáceas opiniones.
Maldito extraño en el que me he reconstruido, injertando bíceps de culturista y neuronas proactivas de intelectuales sepultados, cosiendo corazones de otros reinos y llenando mis bolsillos de las bísceras de cualquier ente entronado y, por tanto, renombrado.
Maldito yo y maldita mi ignorancia, maldita mi desobediencia y mi falta de miras y, por supuesto, maldito el momento en el que todo esto me parecía simple, porque entonces no sabía nada de lo que ahora entiendo.

domingo, 24 de abril de 2016

Tus ojos

Tus ojos,
ayer mar de calma en que me mecía y buceaba,
hoy son ríos desbordados
que arrastran penas, reproches y suspiros.
Tus ojos,
ayer espejos de tu alma en que reflejabas noche y día,
hoy son muros de piedra
que ocultan dudas, miedo y distancia.
Tus ojos,
ayer luces de esperanza que guiaban mi camino,
hoy son sombra del pasado,
oscuro en el presente y nada en lo que queda.
Tus ojos,
ayer me miraban,
hoy ni me rechazan.

Duermo sin sueños

Ya no quedan ventanas encendidas.
No hay sonidos en la calle, salvo el canto de algún grillo que no se ha percatado de que el invierno no se fue y sus posibles parejas estarán postradas en sus lechos glaciares, frías e impertérritas, a la espera de tiempos mejores.
No queda nadie despierto, ni las lechuzas vuelan a estas horas de la noche.
Ya ni el tiempo pasa, aunque sus pasos resuenen en el silencio de esta casa dormida, y yo, vencido por un mar de sueños, dominado por una imposible realidad, sigo tumbado, sólo acostado y solo, sin saber qué hacer con las horas ya perdidas.
Ya la noche está roncando, hasta la luna ronca, y las estrellas, que no roncan porque soy demasiado bellas para hacerlo, se limitan a dar pequeños rebufitos, apenas audibles, entre destello y destello.
Mi sol y mi cielo duermen, soñando con mundos distintos, ajenos e, incluso, prohibidos, pero yo sigo sin poder pegar ojo, sin poder conciliar ni sueño ni descanso, sin poder abrazar a Morfeo y pedirle un último deseo.
Ya toda la vida se ha dormido y yo, sabiendo que nunca más volveré a despertar, muero por soñar otra vez junto a los míos.

sábado, 23 de abril de 2016

Lo que llevo

Llevo llorando todo el día,
solo a solas y en compañía,
sollozando como un idiota
escondido en las esquinas,
gimiendo a cada rato
y torciendo el rostro para ocultarlo.
Llevo llorando todo el día
con requiebro en la mirada,
respirando entrecortado
y un escorzo en la sonrisa.
Llevo triste todo el día
y ni una lágrima ha escapado.
Llevo triste todo el día
y ni a mi alma le he contado.
Lloro mi ausencia y tu pena,
lloro tu llanto y mi condena,
lloro por tenerte en mi recuerdo
y no haberte tenido en mi presencia.
Llevo llorando todo el día
y la noche ha llorado este poema.

domingo, 17 de abril de 2016

Apenas pido

Esta noche quiero una cosa,
no quiero suaves caricias o delicados besos,
sólo una cosa,
sin melancólicos anhelos,
ni atardeceres de perfumes y miradas,
tan solamente una cosa,
no necesito escalofríos
que discurran por mi espalda
ni rumores incendiados
que provoquen a mi alma,
solamente quiero una cosa,
sin que los susurros de tus dedos
alcancen el extasía de mis labios
y los guarde en el regazo.
Hoy solo quiero una cosa, nada más.

lunes, 11 de abril de 2016

Hagámoslo.

Esta noche
mis ojos permanecerán despiertos
y mis sueños seguirán dormidos.
Esta noche
mis manos, ayer cautas,
llegarán hasta tu alma entre gemidos.
Esta noche
mi deseo será el tuyo
y mi rumor andará las curvas de tu piel de seda.
Esta noche
rozaremos el cielo
con la voz de nuestros besos,
tomaremos el espacio
diminuto de este lecho
y lo haremos infinito,
inabarcable.
Esta noche
hablaremos con caricias
y reiremos con latido acompasado.
Esta noche
he de sentir tu yo más íntimo
y surcarlo como barco a la deriva,
remontar el curso de tus aguas
y volver de nuevo a tus orillas,
una y otra vez sin darnos prisa,
una y otra vez toda la vida,
una y otra vez,
dentro, fuera, abajo, arriba...
Esta noche
haremos que se mezcle con el día.

sábado, 9 de abril de 2016

Inspiración

¿Cómo negarme, desconocida,
a una invitación tan cautivadora?
Llenarte de letras, de palabras,
llenarte de versos y de prosas,
llenarte de mi misma tinta,
de la esencia que nos devora,
llenarte de mi alma y que respondas
con tus labios carnosos
que me provocan.
¿Cómo negarte, musa dormida,
apenas un instante de cordura?
Llenarme de ideas y de sueños,
llenarme de anhelos y recuerdos,
llenarme de tu misma risa,
del susurro que deslizas en mi almohada,
llenarme de tu piel y que recorran
las caricias de tus manos
por mis sombras.
¿Cómo negarnos, noche encendida,
amor, destino y fantasía?

martes, 5 de abril de 2016

Paleta de grises

Perdiéndome en gris,
en gris me pierdo,
entre brumas y tormentos,
acariciando algún matiz
con la punta del cabello,
quebrando las fronteras
de azul y verso,
naciendo lunas entre pinos
y soles entre almendros.
Perdiéndome en gris,
en gris me pierdo,
mientras sombras y colores
se dibujan en tus ojos
diluyendo bosques
retenidos en tus sueños
y transgrediendo bosquejos
hasta crear, de la nada,
realidades de mi tiempo.
Perdiéndome en gris,
en ti me pierdo.

(Poema inspirado en óleo de +Yolanda Pascual)

lunes, 4 de abril de 2016

Una noche cualquiera

Esta noche
quiero perder mi sombra
entre la luz de tus rincones,
quiero apagar las luces
y abrazar tu firmamento,
navegar la vía láctea,
besar tus estrellas
y alcanzar Venus
con la yema de mis dedos.
Esta noche
quiero que el sol no se despierte
entre las brumas del alba,
quiero tomar el mañana,
robar todo su tiempo
y retener nuestro presente
entre plumones y sedas,
mientras el rocío de la almohada
sacie la sed de los deseos.
Esta noche
quiero tenerte y que me tengas.

lunes, 28 de marzo de 2016

Preces

Vive en una estrofa sin terminar,
en un cajón sin escritorio,
en un lápiz sin punta,
en una idea sin empezar.
Vive en un adiós que se queda,
en un hueco sin vacío,
en la distancia de un soplido,
en el pasado que será.
Vive en el destino de los dioses,
en un mundo de rincones,
en una estrella perdida,
en un cielo que viene y va.
Vive en un cuadro sin firmar,
en una paleta sin grises,
en un blanco y negro con matices,
en un lienzo dispuesto a posar.
Vive entre algodones y lombrices,
entre dragones y aprendices,
entre verdades y otras cosas,
entre teatro, verso y prosa.
Vive, adorada y libre musa,
inconsciente de tu encierro,
sirviente de mis desvelos,
hazme de nuevo escribir.

viernes, 25 de marzo de 2016

Esperanza

Te miro, me miras
y el espacio se diluye
en el vacío que dejan nuestros labios.
Te miro, me miras
y el tiempo se detiene
en la eternidad que dibujan nuestros besos.
Te miro, me miras
y ni el espacio es distancia
ni el tiempo efímero.

miércoles, 23 de marzo de 2016

No me queda pena

Esta noche
he de robar al viento
los poemas que tus pupilas
han desterrado de mi alma,
volar hacia el destino
que me has negado
y llorar mi propia muerte
en el camino.
Esta noche,
ébano infierno de diamantes
se me antoja cincelada losa,
bajo el triste ciprés
que me cobija la sombra
y sobre la fría morada
en que me tumbé.
Esta noche
volveré al aullar de antaño,
sufriré el canto de un loco
y colgaré
mi amor del espadaño
desde el que las campanas,
ayer,
doblaron por un extraño.

Sobre mí.

Tus ojos,
acostados sobre mi alma
me devoran los sueños
y ya no me dejan dormir.
Tus ojos,
iluminando mis rincones
me seducen entre tinieblas
de temores por sufrir.
Tus ojos,
anoche mismo me miraron
por última vez
y ahora los busco en mi almohada
para volverte a ver.

domingo, 20 de marzo de 2016

La última vez

Un escalofrío ha recorrido todo mi cuerpo cuando te has girado y me has susurrado tu deseo.
Hacía muchos días, y todas sus noches, desde la ultima vez que lo hicimos, desde la ultima vez en que nuestras miradas se habían cruzado en el silencio de una oscuridad eterna, obligada a perennizar nuestra rutina, devolviendo la luz de una hoguera a aquella cama sedienta de rumores, jadeos y suspiros.
Es extraño, pero ya no recuerdo cuales fueron tus palabras, las que dibujaste en mi nuca con tus labios, las que me hicieron sentir vulnerable pero vivo, asustado pero en calma.
Tampoco recuerdo el sabor de tus manos en mi boca, desde la yema de los dedos hasta la suavidad de tus palmas, presionando con dulce firmeza mis labios, reteniendo mis suspiros, mis súplicas, mis gritos.
Ya ni siquiera recuerdo el color de tus ojos que me miraban, viendo mis lágrimas caer, inyectados en un inexpresivo e indescifrable caos de emociones y sentimientos.
Es posible que no me creas, pero ya he olvidado, incluso, tu nombre y el mío y hasta el dolor agudo en el costado, mientras clavabas el frío metal del cuchillo entre mis costillas.
Ahora ya no recuerdo nada, tal vez sea mejor así.

miércoles, 9 de marzo de 2016

De lo que pudo ser

Hoy desperté en un sueño,
una realidad imaginada en la que mi muerte
estaba a punto de llegar a la vida.
Hoy he sentido
las palabras de tu silencio rodearme
con su cristalina mirada,
ciego
las he escuchado y he decidido huir
al amparo de tu odio, solo
entre fantasmas,
sólo por descansar entre tus lágrimas
y derretirme en el hielo
de tu corazón.
Hoy he acariciado tu lamento
y me he acercado a la mayor de las distancias
que nos separan
y, una vez ceca de tu olvido,
he nacido de nuevo
entre tierra mojada
y huesos podridos,
sabiendo que todo lo anterior
sólo ha sido un sueño,
sólo eso y, solo,
otra vez colgado de una existencia efímera,
he alcanzado el tiempo
y he vuelto el pasado en presente y el futuro,
acabado,
lo he escrito a mi manera para no existir,
para no llorar,
para no sufrir.
Hoy me dormí profundo y soñé que te perdía
y al despertar descubrí
que en el sueño te tenía.

lunes, 15 de febrero de 2016

Oda a la verdad

¡Estúpido!
¡Egocéntrico!
¡Vanidoso!
Ingenuo auto proclamado poeta,
aún hoy, sabiendo
que no son mis manos las que tejen palabras
sino tus ojos los que escriben bordados
de oro y seda,
versando filigranas de infinitos colores,
aún hoy te niego,
enmimismado,
bajo toneladas de letras,
y escondido,
una mísera sábana de algodón albino,
donde traces, sin censura,
mi destino.

lunes, 1 de febrero de 2016

No de otro modo

Acaso
este nuevo amanecer,
entregado a la inocencia
de una gélida
soledad,
tiñe su pureza
de crepitantes resplandores que,
recortados entre verdores
de esperanzadas vidas,
sostiene,
en el silencio de su despertar,
la eternidad de un otoño
que aún no se ha ido
y un invierno empeñado en aguardar.
Acaso yo,
cautivo espectador en la sombra,
me aferro
al sueño de amar tu naturaleza sencilla,
como el sol
ancla sus dedos a tus hojas,
en este infinito despertar.

(Poema inspirado en una obra de Yolanda Pascual)

sábado, 9 de enero de 2016

Si vuelvo a caminar

Y este espacio, sin ti, sin tus poemas, está vacío, no vale la pena seguir salvo por el placer de descubrir que nunca ha desaparecido tu esencia, tu mismo olor, tu propio latido encerrado en el diminuto espacio de un pensamiento taciturno, escondido entre opacos saludos con sed de beso, oculto a plena vista entre palabras que entierran caricias y desean roce, ahí, donde sólo puede aparecer la nostalgia, encontraremos nuestros pasos.